domingo, 21 de junio de 2026

ANIMALES Y PLANTAS EXÓTICAS

Castor (Castor canadensis)

Durante 1946 algunas parejas de castores oriundos de Canadá, fueron llevados a la Isla Grande de Tierra del Fuego cuyo propósito era utilizar su piel. En la actualidad su población supera los 100.000 ejemplares y son animales exóticos en Argentina que logró dispersar con mucha rapidez por toda la Isla.

Su comportamiento, el castor come los árboles de lento crecimiento que se encuentran en los bosques fueguinos, los derrumba y con ellos construye sus madrigueras y diques. Como saldo, su presencia alteró notablemente la estructura del ecosistema boscoso, modificando el régimen de agua y también la dinámica de nutrientes del bosque.



Ardilla de vientre rojo 

Este pequeño mamífero fue introducido en Argentina en 1970 por su atractivo ornamental. Al comienzo al país ingresaron 10 individuos pero con el correr del tiempo llegaron a cinco poblaciones de ardillas, la mayoría de ellas en zonas de alta actividad agropecuaria. Por su parte, esta especie invasora en Argentina causa grandes pérdidas económicas por el consumo de frutos destinados a la comercialización, roturas de mangueras de riego, daño en silos de almacenamiento y en cables de teléfono, luz y televisión. También se estima que provocan un impacto negativo en las poblaciones de aves nativas ya que destruyen sus nidos.



Estornino pinto (Sturnus vulgaris)

El estornino pinto o también llamado estornino europeo, es una especie de ave migratoria originaria de Europa y Asia. El primer registro de esta especie en Argentina fue en 1987, específicamente en la Ciudad de Buenos Aires. A través de los años ha logrado dispersarse hacia el oeste y norte del país. La invasión de esta especie de estornino se traduce en pérdidas económicas, principalmente por sus efectos sobre los viñedos y más cultivos comerciales. Además, esta especie desplaza a las especies nativas puesto que compite con ellas por alimento y el uso de huecos donde anidar.



Visón americano (Neovison vison)

En la década del 50 se  dieron los primeros criaderos de Visón Americano en nuestro país como recurso económico. Posteriormente, ocurrieron sucesivos escapes que permitieron que el visón se dispersará hacia el norte y el este, siguiendo los ríos y lagos de la cordillera andina.

Hoy en día, esta especie invasora argentina representa una dificultad para el manejo de parques nacionales. El visón es un gran depredador de aves acuáticas y, particularmente.



Caracol Africano Gigante

Fueron introducidos en Asia, América y Oceanía. Por los perjuicios que genera, está especie está incluida dentro de la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.

En Argentina, ocasiona importantes pérdidas en las huertas agrícolas, afectando especialmente a los pequeños productores y agricultores de subsistencia. Asimismo, el caracol africano constituye un riesgo para la salud pública, ya que es portador de patógenos asociados a la meningitis y otras enfermedades humanas.



Ligustro (Ligustrum lucidum) 

Es una especie arbórea originaria de China, que se introdujo en Argentina con fines ornamentales. A través de los años logró colonizar los bosques nativos del centro y del norte del país. Al ser una especie dominante dentro de la comunidad biológica, se estima que su presencia puede tener importantes efectos en la dinámica hídrica de los ecosistemas boscosos, afectando no solo a las especies nativas sino también a las comunidades indígenas que dependen de ellas.



Tamariscos 

Estos son a menudo usadas con fines ornamentales y como barrera contra el viento. Este género de plantas invasoras se destaca porque posee una gran habilidad para modificar por completo los ecosistemas que invade. Precisamente en Argentina, tras su introducción, los tamariscos lograron establecerse con éxito en las zonas áridas y semiáridas provocando la salinización y desertificación de sus suelos.



Fresnos 

Esta especies exóticas en Argentina han causado más de un dolor de cabeza,  en especial para aquellos que se encargan del manejo de áreas protegidas. Específicamente el Parque Nacional El Palmar y en el Delta del Río Paraná, estos crecen de forma espontánea y, gracias a su alta capacidad colonizadora, han logrado modificar el régimen hídrico del ecosistema desplazando a las especies nativas.