El presidente brasileño exigió una retractación tras una burla sobre la lesión que sufrió cuando trabajaba en una metalúrgica. El senador opositor terminó pidiendo disculpas durante el encuentro televisivo.
La campaña presidencial de Brasil sumó un nuevo capítulo de tensión este viernes 23 de octubre, cuando Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro protagonizaron un fuerte intercambio durante el último debate televisivo antes del balotaje previsto para el domingo 25.
El momento más conflictivo llegó cuando el senador opositor utilizó la expresión “nueve dedos” para cuestionar la política económica del mandatario. La frase aludía a la pérdida de uno de los dedos de Lula en un accidente laboral ocurrido cuando tenía 17 años.
La provocación apareció en medio de una discusión sobre el salario mínimo y el poder adquisitivo de los brasileños. Flávio sostuvo que el Gobierno entrega beneficios con una mano y los retira con la otra mediante impuestos y otras medidas económicas.
Sin embargo, la referencia personal provocó una inmediata respuesta del jefe de Estado, quien reclamó su derecho a réplica y rechazó que su trayectoria laboral se convirtiera en motivo de burla.
La respuesta de Lula y el pedido de disculpas
"No voy a permitir que un miliciano me llame "nueve dedos"", afirmó Lula durante su intervención, en una de las frases más contundentes del enfrentamiento.
El presidente defendió su historia como trabajador metalúrgico y cuestionó la experiencia laboral de su adversario. También reclamó respeto hacia quienes sufrieron accidentes mientras trabajaban y vinculó su propia experiencia con las condiciones de seguridad de los trabajadores.
Flávio Bolsonaro respondió posteriormente con un pedido de disculpas. El senador manifestó que lamentaba haber ofendido al mandatario, aunque aprovechó el intercambio para exigirle también explicaciones y disculpas por otros aspectos de su gestión.
El episodio quedó entre los momentos destacados de un debate que, pese a los intentos de mantener una discusión centrada en propuestas, estuvo atravesado por cuestionamientos personales y acusaciones cruzadas.
Economía, impuestos y obras públicas: los otros ejes de la disputa
El enfrentamiento no se limitó al apodo. Ambos candidatos discutieron sobre la inflación, los salarios, la carga tributaria y el endeudamiento de los hogares, cuestiones que ocupan un lugar central en las preocupaciones de la sociedad brasileña.
Flávio Bolsonaro cuestionó el gasto público y sostuvo que las políticas del oficialismo afectan el poder de compra. Además, criticó las demoras en distintas obras de infraestructura y prometió cambios en materia económica.
Lula, por su parte, defendió las medidas de su administración y reivindicó las inversiones realizadas en rutas, puertos y aeropuertos. También buscó marcar diferencias entre su proyecto político y el modelo impulsado por Jair Bolsonaro durante su presidencia.
La discusión incluyó, además, referencias a la situación argentina y al presidente Javier Milei. Mientras Lula cuestionó las políticas asociadas al mandatario argentino, Flávio utilizó la experiencia de los gobiernos kirchneristas para atacar al oficialismo brasileño.
