Participó de una expedición a las Misiones Orientales a órdenes de Eusebio Valdenegro y Fernando Otorgués, y luego se incorporó al segundo sitio de Montevideo, a órdenes del coronel Manuel Vicente Pagola, pero se retiró con Artigas cuando éste enfrentó al general José Rondeau, que seguía la política del Directorio de someter a las provincias a un gobierno nombrado y dirigido desde Buenos Aires. Nacía en este momento el federalismo en el Río de la Plata. Después de la toma de Montevideo por Carlos María de Alvear, Rivera fue el jefe de las tropas orientales en la Batalla de Guayabos, derrotando a las tropas de Manuel Dorrego, el 10 de enero de 1815. Poco después, Alvear ofreció a Artigas la independencia de la Provincia Oriental, que el jefe federal rechazó indignado. En sus filas figuraban grupos de indígenas tapes guaraníes. Las tropas de Dorrego huyeron en desbandada. Poco después el director Alvear entregaría el control de la Banda Oriental a Artigas y sus partidarios no sin antes robar el tesoro, destruir la imprenta y volar el polvorín de la ciudad matando a más de cien civiles. Mientras las fuerzas de Otorgués provocaban desmanes contra los ciudadanos de la capital, Rivera comenzó a ser visto con buenos ojos por la gran mayoría de los criollos, de los caudillos rurales, por el grupo de comerciantes y "doctores", así como también por los aliados de los portugueses y antes lo habían sido de los realistas, como la garantía de orden.
Tras firmar un armisticio con el gobernador de la Provincia Cisplatina (dependiente del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve) Carlos Federico Lecor, se incorporó al ejército de Portugal. Sus soldados, vencida ya toda posible resistencia, lo siguieron. En julio de 1821 formó parte del Congreso Cisplatino que convalidó la anexión de la Provincia Cisplatina a Portugal. Junto a Nicolás Herrera, Dámaso Antonio Larrañaga y Tomás García de Zúñiga y formaba parte del Club del Barón. Cuando el Imperio del Brasil anunció su independencia de Portugal, Rivera secundó a Lecor, que siguió al Emperador Pedro I en su intención de expulsar a los portugueses de Montevideo. A sus órdenes ingresaron algunos oficiales artiguistas que habían sido liberados, como José Antonio Berdún y Juan Antonio Lavalleja, pero en ellos era más claro que buscaban la independencia de Brasil de la Provincia Oriental, ubicada en la Banda Oriental. El cabildo de Montevideo invitó a Rivera a unirse a ellos en la continuidad de la dominación portuguesa, con la esperanza de que cuando finalmente los europeos se retiraran, concediera la independencia a Montevideo y su jurisdicción. A la invocación del cabildo al patriotismo de Rivera, éste respondió que el patriotismo es la búsqueda de la felicidad de la patria, que él entendía como sinónimo de paz. En noviembre de 1823, las tropas portuguesas entregaron Montevideo al general Lecor, que ingresó en la ciudad y proclamó anexada la Provincia Cisplatina al Imperio de Brasil. El gobernador brasileño otorgó a Rivera el título de Barón de Tacuarembó - que no aceptó- y lo nombró comandante de Campaña. Por su parte, Lavalleja y otros oficiales habían partido hacia Buenos Aires. Desde allí lo invitaron a unirse a quienes buscaban la independencia del imperio, de la Banda Oriental, pero Rivera entregó esas cartas a Lecor. Durante la invasión luso-brasileña y en los años que le siguieron, las fuerzas invasoras destruyeron propiedades inmuebles y sobre todo, las que pudieran servir de defensa de los criollos, saquearon el ganado oriental e instalaron sasladeros con mano de obra esclava; la población pecuaria, principal riqueza de la región, se redujo drásticamente.
En 1825 se produjo la gesta de los Treinta y Tres Orientales bajo el mando de Juan Antonio Lavalleja quienes, en lo que se conoce como la Cruzada Libertadora, desembarcaron en la playa de la Agraciada el 19 de abril de ese año. El 29 de abril Lavalleja y Rivera se reunieron en un rancho en las cercanías del arroyo Monzón, ubicado en el actual departamento de Soriano. Allí se produjo un abrazo entre ambos caudillos para sellar su unión en la lucha independentista contra las fuerzas brasileñas.
Existe controversia sobre la veracidad del abrazo entre Lavalleja y Rivera. Rivera, al servicio de Brasil y al mando de setenta hombres, habría ido a enfrentar a Lavalleja en las inmediaciones del arroyo Monzón, pero éste habría sido capturado por los patriotas al mando de Lavalleja, quien le habría ofrecido sumarse a los revolucionarios bajo amenaza de ser fusilado.
El general José Brito del Pino, en su "Diario de la Guerra del Brasil", escrito durante esa campaña, expresó: "Se pudo ir (Rivera) al galope y cuando llegó, recién se apercibió de su engaño y de que se hallaba prisionero de los mismos que iba a combatir. Como al verlo todos desnudaron sus espadas, creyó que iba a ser muerto y lleno de terror le dijo a Lavalleja: "Compadre, no me deje Ud. asesinar". Sin embargo, otras versiones anotan que Rivera se unió voluntariamente y desmienten la versión anterior, ya que sería inverosímil que Rivera se dejara atrapar tan fácilmente y con el apoyo que le dio a ese movimiento. Fue entonces que las fuerzas acaudilladas por Rivera se incorporaron a las fuerzas patriotas comandadas por Lavalleja y por el después general Julián Laguna. La incorporación de Rivera constituyó un hecho fundamental para el éxito de la campaña, debido a su enorme prestigio, lo que determinó que el alzamiento contra la dominación imperial se generalizara en todo el territorio de la Banda Oriental. En pocos días, la expedición ya contaba con varios miles de partidarios. El Congreso de La Florida declaró el día 25 de agosto la independencia de la Provincia Oriental y su unión
FRANCISCO PASCASIO MORENO O PERITO MORENO
(Nació en Buenos Aires el 31 de mayo de 1852 y murió en Buenos Aires 22 de noviembre de 1919), fue un científico, naturalista, conservacionista, político, británico, explorador y geógrafo de la Generación del Ochenta de la Argentina. Francisco Pascasio Moreno nació en la ciudad de Buenos Aires en 1852 en una familia patricia acomodada. Hijo de Francisco Facundo y Juana Thwaites, tuvo tres hermanos menores y una hermana mayor. Su padre había estado exiliado en Uruguay durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas y su madre era hija de un oficial Británico que había sido capturado en el transcurso de la segunda de las Invasiones Inglesas, en 1807, y que luego se radicó en el Río de la Plata.
A partir de 1863 estudió en el Colegio San José, a cargo de los Padres del Sagrado Corazón de Jesús de Bétharram (Padres Bayoneses) y desde 1866 en el Colegio de la Catedral al Norte. Desde pequeño mostró interés por la naturaleza. A los doce años fundó, junto con sus hermanos, un museo de historia natural. A los veintiún años fue designado miembro de la Academia de Ciencias Exactas de Córdoba.
En 1885 contrajo matrimonio con María Ana Varela, nieta del escritor Florencio Varela, y de esta unión nacieron siete hijos, tres de los cuales fallecieron antes de cumplir los tres años de edad.
Fue, a partir de 1885, miembro de la "Sociedad Exploradora de Paramillos de Uspallata”, en la provincia de Mendoza, que contrató para el proyecto de minas al ingeniero Germán Ave Lallemant. Este fue quien se encargó de supervisar técnicamente la instalación de grandes plantas de laboreo minero en la precordillera, a 3000 msnm, en las cercanías de la actual localidad de Uspallata.
En 1897, en los viajes que realizó a Chile como perito en límites, cruzó la cordillera de los Andes a lomo de mula junto con su esposa, y sus cuatro hijos, acompañados por el Dr. Clemente Onelli. En junio de 1897 quedó viudo como consecuencia del fallecimiento de su esposa de fiebre tifoidea, a los 29 años de edad.
En 1900 viajó junto con sus hijos a Londres, por trámites relacionados con el litigio limítrofe con Chile, en donde dejó a sus hijos varones internados como pupilos en Clayesmore, una prestigiosa escuela inglesa. En 1903 falleció uno de sus hijos. Ante tamaña desventura emprendió un nuevo viaje a la Patagonia para mitigar su pena.
Moreno tuvo un espíritu altruista, especialmente hacia la niñez. Adhiriendo a la coherencia de sus propias aseveraciones: "UN NIÑO CON BARRIGA VACÍA, NO PUEDE APRENDER A ESCRIBIR LA PALABRA PAN"
En 1904 creó los comedores escolares donde, diariamente, se servían 350 platos de sopa costeados por él. Para hacer frente a los gastos, vendió las tierras que el Gobierno argentino le otorgó como reconocimiento por su trabajo como perito de límites.
En 1910 fue nombrado diputado nacional. También asumió la presidencia de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes.
El 4 de julio de 1912 constituyó la Comisión Organizadora del Movimiento Scout en la Argentina, creando una institución que se denominó en sus primeros tiempos Asociación de Boy Scouts Argentinos. También en este año es nombrado vicepresidente del Consejo Nacional de Educación.
En 1887 creó la Biblioteca Provincial que el 12 de agosto de 1905 fue traspasado como una dependencia de la Universidad de La Plata. Este patrimonio se encuentra en la actualidad en la Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata construida entre 1934 y 1935 frente a la Plaza Rocha de la Ciudad de la Plata.
La Universidad Nacional de Córdoba, en 1878 nombró a Francisco P. Moreno Doctor honoris causa, recibiendo, además, múltiples reconocimientos de las más célebres instituciones científicas y prestigiosas universidades, que le otorgaron diplomas y medallas.
Actúo en política, ocupando los cargos de diputado nacional y vicepresidente del Consejo Nacional de Educación.
Su último viaje al sur lo realizó en compañía del expresidente estadounidense Theodore Roosevelt, en 1912.
Su nombre es recordado en la toponimia argentina; por ejemplo, el glaciar Perito Moreno, la localidad de Perito Moreno y el parque nacional Perito Moreno; asimismo, dentro de la zona patagónica, en la mayoría de las localidades hay una calle que honra su memoria.
En 1884, finalizada la "Conquista del Desierto", los caciques Inacayal y Foyel junto a sus familias se presentaron en el Fuerte de Villegas a negociar con el Comandante Lasciar, pero fueron tomados prisioneros y trasladados al regimiento Tigre, en la provincia de Buenos Aires. Francisco Moreno realizó gestiones ante las autoridades nacionales para trasladar a los caciques y sus familias al Museo de La Plata, donde vivieron en libertad, según relató Clemente Onelli. Incayal falleció el 24 de septiembre de 1888.
El 27 de septiembre de 1887 el diario La Capital de La Plata indicó sobre ciertas dudas en cuanto a las circunstancias en que fallecieron los indios que moraban en el Museo, pero la justicia no investigó y el tema no fue considerado durante más de un siglo.
La división de antropología del Museo conservó los restos del cacique Inacayal, los cuales en 1994 fueron entregados a sus descendientes, luego de la reglamentación en 1993 de la Ley 23.940 sancionada por el Congreso Nacional en 1991.[8] Otros restos de ancestros mapuches en poder del Museo de La Plata fueron restituidos a sus descendientes en 2017 en el marco del año nuevo mapuche
En septiembre de 1911, Arturo Penny contactó a Francisco P. Moreno para introducir el Movimiento Scout en los colegios de Barracas. En tres meses, el Perito Moreno impulsó personalmente la constitución de la 3.er Compañía de Scouts de Barracas (en el presente 3.er Compañía Scout Coronel Pringles).
En 1912, surgió la idea de crear una asociación nacional que institucionalice el ya numeroso movimiento de scouts en Argentina.
El 4 de julio de 1912, en la casa del Perito Moreno (en la calle Caseros 2841 de la ciudad de Buenos Aires), junto a otras personalidades destacadas resolvieron constituir la Comisión Organizadora del Movimiento Scout en la Argentina, creando una institución que se denominó: “Asociación de Boy Scouts Argentinos”, siendo sus fines: ser un medio de estimular en la vida de niños y jóvenes de la República, el gusto por las excursiones al aire libre, la observación de la naturaleza, el culto del honor, la lealtad y la honradez, el dominio y respeto de sí mismo y de los demás, el amor al prójimo, a la familia a la patria y a la humanidad.
El primer Presidente fue Francisco P. Moreno, quien fue sucedido, en 1914, por el Teniente General Pablo Riccheri. Francisco P. Moreno murió en Buenos Aires, el 22 de noviembre de 1919. Sobre su pecho llevaba un relicario con la bandera del Ejército de los Andes. En uno de los tantos papeles de su mesa de trabajo, su nieta, Adela, cuenta que había uno que decía:
¡Cuánto quisiera hacer, cuánto hay que hacer por la patria! Pero ¿cómo, cómo? ¡Tengo sesenta y seis años y ni un centavo! ¿Cuánto valen los centavos en estos casos...? ¡Yo que he dado mil ochocientas leguas a mi patria y el Parque Nacional, donde los hombres de mañana, reposando, adquieran nuevas fuerzas para servirla, no dejo a mis hijos un metro de tierra donde sepultar mis cenizas!
Originalmente sus restos fueron enterrados en el Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires.
El Congreso de la Nación Argentina, en 1934, sancionó la ley por la que se dispuso erigir un mausoleo en el Lago Nahuel Huapi para depositar sus restos, acción que finalmente se concretó en 1944, en una ceremonia presidida por el general Baldomero de Biedma.
Desde el 16 de febrero de 1944, sus restos reposan en la Isla Centinela, en el Lago Nahuel Huapi,[15] junto a los de su esposa, dentro del parque nacional que fundó. Por una disposición de la Prefectura Naval Argentina, cada embarcación que cruza frente a la isla debe sonar tres veces su bocina para rendirle honores.